El 5 de octubre, el presidente Abelardo de la Espriella prometió volver en 10 días con una solución concreta para la crisis del agua en Santa Marta. Hoy se cumple el plazo y los samarios siguen esperando.
«En 10 días volveré con una solución concreta para Santa Marta». La frase la publicó el presidente Abelardo de la Espriella en su cuenta de X el lunes 5 de octubre, tras un consejo de ministros extraordinario en Barranquilla dedicado a la crisis del agua en la capital del Magdalena.
Este jueves 15 de octubre se cumplen esos 10 días. Hasta el cierre de esta nota, el Gobierno no había dado a conocer cuál es la alternativa ni había anunciado la visita del mandatario a Santa Marta.
De las desalinizadoras a una solución sin nombre
La promesa llegó después de que el Gobierno descartara, el 25 de septiembre, el proyecto de plantas desalinizadoras con el que contaba la ciudad. Según el presidente, la iniciativa no era técnicamente viable. En junio, ese proyecto ya se había reducido a una sola planta en Pescaíto.
Tras el consejo de ministros, De la Espriella anunció que su Gobierno replantearía el proyecto de abastecimiento y aseguró que los recursos siguen disponibles en el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis). Sin embargo, no adelantó qué obra o medida tomaría su lugar.
Mientras tanto, la Alcaldía de Santa Marta, en cabeza de Carlos Pinedo, impulsa tres proyectos propios en fase de diseño definitivo que requieren apoyo de la Nación por $172.170 millones. El alcalde ha dicho que mantiene conversaciones con el Gobierno.
El descarte de las desalinizadoras también generó choque político. El expresidente Gustavo Petro defendió esa alternativa como complemento al agua que llega de la Sierra Nevada y pidió priorizar los barrios populares del norte de la ciudad.
Treinta años de promesas
La falta de agua en Santa Marta no es nueva. En marzo de este año, el alcalde Pinedo recordó que la ciudad lleva más de 30 años con problemas de abastecimiento y atribuyó parte del deterioro a la falta de inversión de distintas administraciones.
Por eso, el plazo de 10 días fue recibido con expectativa, pero también con escepticismo: para muchos samarios, los anuncios sobre el agua se han vuelto parte del paisaje. Mientras tanto, barrios como Bastidas, Juan XXIII y Pantano enfrentan además los estragos de las lluvias y las inundaciones.
Hoy, la pregunta en Santa Marta es sencilla: ¿cuándo llegará la solución prometida?





