Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia con un discurso de mano dura contra la criminalidad. Por eso, la ley que firmó este miércoles 4 de noviembre ha generado sorpresa en muchos colombianos: permite que integrantes de grupos armados y bandas criminales reciban rebajas de hasta el 50 % de sus penas si se someten a la justicia.
Se trata de la Ley 2640 de 2026, conocida como ley de sometimiento, que el Congreso aprobó el martes 3 de noviembre, con 57 votos a favor y 24 en contra en el Senado, y 95 a favor y 10 en contra en la Cámara.
El propio presidente celebró la aprobación en X: “La falsa paz total llegó a su fin”.
Pero la pregunta que muchos se hacen es otra: ¿rebajar penas a criminales es mano dura?
Las rebajas de penas, en detalle:
La ley crea un procedimiento para que los integrantes de organizaciones armadas ilegales y estructuras criminales se entreguen a la justicia ordinaria a cambio de beneficios penales.
Estos son sus puntos clave:
• Hasta el 50 % menos de pena para los integrantes de base de las organizaciones que se sometan.
• Penas mínimas de diez años para los cabecillas.
• Libertad condicional con límite de seis años. Quien incumpla las condiciones perderá las rebajas.
• Sin freno a la justicia: las órdenes de captura y las solicitudes de extradición siguen vigentes durante el proceso de sometimiento.
• Vigencia de cuatro años. La norma modifica y prorroga la Ley 418 de 1997, de orden público.
¿Mano dura o mano blanda?
Lo que dice el Gobierno. Para el Ejecutivo, la ley es todo lo contrario a la impunidad.
Sostiene que reemplaza la “paz total” del gobierno anterior, que negociaba con los grupos armados, por un modelo en el que el Estado no hace concesiones políticas: quien quiera beneficios debe entregarse, someterse a la justicia ordinaria, reparar a las víctimas y entregar armas, bienes e información. Además, recalca que la ley no frena las operaciones militares ni las extradiciones.





