Durante más de dos décadas, Álvaro Uribe Vélez fue la figura que definió la política colombiana: presidente entre 2002 y 2010, senador, líder natural del Centro Democrático y gran elector de la derecha. Pero en un año electoral como 2026, en el que el país eligió Congreso y presidente, su nombre ocupó un lugar mucho menos central que en el pasado.
¿Qué ha pasado con el expresidente? Este es un recuento de su año, entre los tribunales, las urnas y un nuevo panorama político en el que otros ocupan el centro de la escena.
De la condena a la absolución, y un nuevo proceso
El 28 de julio de 2025, la jueza Sandra Heredia condenó a Uribe a 12 años de prisión domiciliaria por los delitos de fraude procesal y soborno a testigos, en el proceso que nació de su denuncia contra el entonces senador Iván Cepeda. Era la primera vez que un expresidente colombiano era condenado.
En agosto, el Tribunal Superior de Bogotá revocó su detención y, en octubre de ese año, lo absolvió en segunda instancia, en una decisión dividida de dos votos contra uno. Cepeda presentó un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, que podría tardar años en resolverse.
Sin embargo, los líos judiciales no terminaron. En junio de 2026, la Fiscalía abrió formalmente una nueva investigación contra el expresidente por las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango, y por el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle, hechos ocurridos cuando era gobernador de Antioquia, entre 1995 y 1997.
Uribe rindió indagatoria el 4 de septiembre y ha rechazado los señalamientos. La Fiscalía citó a declarar para el 12 de noviembre a los exjefes paramilitares alias Don Berna y alias Julián Bolívar.
Su primera derrota en las urnas
Con la absolución en la mano, Uribe decidió volver a las urnas. El Centro Democrático lo ubicó en el puesto 25, el último, de su lista cerrada al Senado. La apuesta era que su nombre arrastrara votos y le diera al partido 25 senadores.
No funcionó. En las elecciones del 8 de marzo, el Centro Democrático obtuvo 17 curules y el expresidente se quedó por fuera del Congreso. Fue la primera vez que Uribe perdió unas elecciones. Tras el resultado, algunos miembros del partido plantearon renunciar a sus curules para abrirle paso, aunque finalmente el expresidente no llegó al Congreso.
En la carrera presidencial, su partido llevó como candidata a Paloma Valencia. Pero quien ganó la Presidencia fue Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha que no hacía parte del Centro Democrático. Por primera vez en años, el gran líder de la derecha no fue el protagonista de la elección.
¿Qué hace hoy Uribe?
Lejos del poder, el expresidente sigue activo. En octubre hizo una gira académica por Europa, con visitas a Praga, Madrid y Pamplona, donde habló en la Universidad de Navarra sobre democracia y Venezuela. En redes sociales sigue opinando sobre la actualidad: a comienzos de octubre reaccionó a los nuevos cargos de Estados Unidos contra Nicolás Maduro, asegurando que confirmaban sus advertencias de años atrás. Y este jueves 29 de octubre participará en la presentación de un libro en Medellín.
Pero su lugar en la política ya no es el mismo. Su ideólogo de cabecera, José Obdulio Gaviria, contó que un amigo le pidió a Uribe retirarse de la vida pública, aunque aseguró que el expresidente no le hizo caso. Y el director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, que prepara al partido para las elecciones regionales de 2027, lo resumió así en una entrevista con El Espectador: «El uribismo sobrevivirá a la figura del presidente Uribe».
¿Perdió relevancia?
Los hechos muestran a un Uribe con menos poder electoral que antes: no llegó al Senado, su partido no ganó la Presidencia y el liderazgo de la derecha lo ocupa hoy otro nombre. Sin embargo, sigue siendo una voz escuchada por sus seguidores, conserva un partido con 17 senadores y su nombre vuelve a los titulares cada vez que avanza un proceso judicial en su contra.
Más que desaparecer, Uribe parece estar pasando de protagonista a referente: una figura que todavía pesa en la derecha, pero que ya no define por sí sola el rumbo de la política colombiana.





