La Copa de Alemania se tiñó de rojo y blanco una vez más. El Bayern Múnich, el Gigante de Baviera, se alzó con el trofeo tras una brillante victoria de 3 a 0 sobre el Stuttgart. A pesar de la fuerte resistencia de los Suabos, la calidad del equipo de Sebastian Hoeness fue inigualable, y un hat-trick de Harry Kane selló su destino como campeones de la DFB Pokal.
El duelo comenzó con intensidad. En los primeros quince minutos, Stuttgart mostró su garra e intención de dar la sorpresa. Maximilian Mittelstädt estuvo cerca de abrir el marcador, pero su remate se fue desviado y un gran esfuerzo de Jonas Urbig evitó el primer gol para su equipo. Las esperanzas de Stuttgart resonaban en el aire, pero el Bayern no tardaría en reaccionar.

Con cada minuto que pasaba, el Bayern se hacía más fuerte. A los 32 minutos, Michael Olise desbordó por la derecha y lanzó un centro preciso. Harry Kane, imponente en el área, cabeceó pero el balón se fue desviado. Sin embargo, el dinamismo de los bávaros comenzó a pasar factura a sus rivales. La primera mitad terminó prometedora, y el segundo tiempo traería consigo una explosión de emociones.

El golpe definitivo llegó a los 10 minutos del segundo tiempo. Olise volvió a desbordar, esta vez el fondo de Stuttgart quedó estático y Kane, ágil como siempre, se zambulló para marcar el 1 a 0. La euforia estalló en el Olímpico de Berlín, y los aficionados del Bayern celebraron con pasión.
Con la ventaja en el bolsillo, el Bayern no se detuvo. Luis Díaz tuvo una oportunidad, pero la salvada de Nübel fue impresionante. Posteriormente, un poderoso disparo de Kane llegó al travesaño, y luego, con una notable definición, marcó el 2 a 0. Finalmente, un penalti ejecutado por el mismo Kane cerró la contienda, confirmando la victoria de 3 a 0. El Stuttgart se quedó sin trofeo, mientras que el Bayern Múnich erigía su corona, nuevamente como campeones de la Copa de Alemania.





