El presidente Abelardo De la Espriella y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, cerraron este martes en Barranquilla un encuentro bilateral del que se desprendieron los llamados «Acuerdos de Barranquilla», una hoja de ruta con la que ambos gobiernos buscan relanzar formalmente su relación tras años de distanciamiento durante el gobierno de Gustavo Petro.
De la Espriella definió el resultado del encuentro en torno a tres ejes centrales: reconstruir el país tras el terremoto del 10 de agosto, recuperar la economía y reforzar la seguridad en el hemisferio.
De la reunión, que se desarrolló en la sede alterna de la Presidencia en Barranquilla, resultó la firma de dos memorandos de entendimiento, suscritos por el canciller colombiano, Omar Bula, y por Rubio, mientras De la Espriella participó como testigo de honor. El primero establece un marco de cooperación para asegurar las cadenas de suministro en minería de minerales críticos y tierras raras, sin que ninguno de los dos gobiernos haya revelado hasta ahora los detalles específicos del documento. El segundo abre un espacio de diálogo técnico y gradual en materia de energía nuclear de uso civil.
Ambos acuerdos se enmarcan en la estrategia de Washington para reducir su dependencia de China en el suministro de materiales estratégicos, y se suman a otros memorandos similares que Estados Unidos ha firmado con cerca de veintiún países en los últimos meses.
Durante la jornada, De la Espriella confirmó que Colombia ya hace parte del Escudo de las Américas, la coalición antidrogas impulsada por Washington, y anunció que el país instalará una sede de trabajo en Medellín. El mandatario también presentó su plan para modernizar radares, drones e inteligencia militar con apoyo estadounidense en la lucha contra el narcotráfico.
En materia migratoria, el presidente colombiano alineó su discurso con el de la administración de Donald Trump, al respaldar una migración legal, segura y ordenada, y rechazar la migración irregular.
De la Espriella agradeció además la cooperación humanitaria de Estados Unidos tras el terremoto del 10 de agosto, que according a cifras oficiales ya asciende a 32 millones de dólares.
Los acuerdos no resolvieron dos puntos que Colombia había puesto sobre la mesa: la solicitud de suspender el arancel del 12,5 % que Estados Unidos aplica a productos colombianos, y otros asuntos de cooperación económica que, según lo informado, quedarán en manos de los equipos técnicos de ambos países para su desarrollo posterior.
Expertos en derecho internacional consultados por medios nacionales precisaron que los memorandos firmados no constituyen tratados con fuerza legal inmediata, sino declaraciones de intención entre ambos gobiernos para avanzar en los temas acordados.





