La costa norte de Venezuela fue golpeada el miércoles 24 de junio por dos potentes terremotos, considerados los más fuertes en más de un siglo. El primer sismo, de magnitud 7.2, tuvo lugar cerca de San Felipe, capital del estado Yaracuy, a las 6:04 p.m. hora de Miami, seguido de otro de magnitud 7.5 apenas 40 segundos después.
Hasta el momento, se han reportado al menos 32 muertes y alrededor de 700 heridos, de acuerdo con declaraciones de Delcy Rodríguez, presidenta interina, quien advirtió que estas cifras pueden aumentar a medida que se continúe evaluando el alcance de los daños. La magnitud de los temblores provocó una ola de pánico y desalojo en muchas áreas, complicando la situación en un país ya devastado por la crisis.

El gobierno de Venezuela ha declarado un Estado de Emergencia, movilizando equipos de respuesta en distintas regiones del país. Esta decisión viene en un momento crítico dado el contexto de crisis política y financiera que enfrenta el país.
Los fuertes temblores se sintieron a lo largo de varios estados del país, así como en Colombia, a cientos de kilómetros de distancia, en un día que coincidía con las celebraciones de San Juan Bautista y la conmemoración de la independencia de España, lo que significaba que numerosas personas se encontraban en reuniones familiares o festivas, aumentando así el impacto del desastre.

Hoy laa atención internacional ha comenzado a movilizarse, con países del mundo ofreciendo ayuda para afrontar la crisis humanitaria resultante de estos sismos históricos.





